"El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta" Charles Dickens

Páginas

martes, 22 de mayo de 2012

REVERSE INNOVATION


Si algo hemos aprendido tras cinco años de crisis económica, es que el tiempo de hacer siempre lo mismo y esperar obtener resultados positivos, se ha acabado. No estamos sumidos en el final de un ciclo económico, sino que estamos asistiendo al final y comienzo de una nueva era. Tomando como telón de fondo la actual situación económica, y tras varios años viajando y trabajando con distintos equipos y situaciones alrededor del mundo, me ha sorprendido sobremanera la lectura del libro “Reverse Innovation: Create farfrom home, win everywhere” de Vijay Govidarjanm profesor de negocios internacionales de Tuck School of Business, fundador del Center for Global Leadership de Tuck y tercero en la lista de Thinkers50 de los pensadores más influyentes, y su colega en Tuck Chris Timble.

En un mundo cada vez más globalizado la diferencia entre economías se estrecha y sin embargo, la mayoría de empresas elige los países desarrollados como punto de partida. La innovación invertida o ‘reverse innovation’ propone justamente lo contrario, empezar en los países en desarrollo para después llegar a todo el mundo. La lógica nos dice que el mejor lugar para poner en marcha una idea de negocio es en ‘casa’ en el país de origen y que, en caso de que funcione, ya se podrá trasladar después a otras regiones, es decir, internacionalizarse. ¿Y si este no fuera el mejor camino?. 

Govindarajan explica que la idea se basa en que “la mayoría de empresas globales reconocen que los mercados emergentes se han convertido hoy la última fuente de crecimiento. Pero lo que hacen todas esas empresas es modificar y exportar productos que desarrollan para su país de origen”. 

Si bien este puede parecer un desarrollo lógico, “para capitalizar todo el potencial de los mercados emergentes, deben ir en dirección contraria- innovando especialmente para ellos y desarrollando países para crear avances que serán adaptados luego al lado de casa y alrededor del mundo”. La clave en muchos casos está en saber aprovechar las ventajas de los mercados emergentes, ya que “los mayores obstáculos para revertir la innovación no son científicos, técnicos o presupuestarios. Son de gestión y organización, y con el derecho de pensar y las herramientas correctas pueden ser superadas por cualquier directivo. Mejor todavía, las pruebas muestran que las empresas pueden ganar lo mismo o incluso mejores márgenes y rendimiento con productos low-cost diseñados para China o India que con productos de mayor coste en el país de origen. El resultado es un win-win en casa y fuera”, recalca Govindarajan.




Además nuestra “avanzada” forma de pensar y desarrollar, nutrida por años de superación y condicionada por infinidad de normas de uso, hace que los nuevos productos resulten “excelentes” para ser consumidos en unas economías donde lo que se busca es la mejor solución a un problema, a un coste pertinente. Es en este punto donde podemos encontrar la mayor de las ventajas, si somos capaces de integrar en las etapas de desarrollo de producto, la cultura del país de destino y pensar como pensaría el consumidor de ese mercado sin presuponer atributos que pueden encarecer la solución final y no serán apreciados por el consumidor.

El fenómeno emerge por varias razones:
  • Las compañías en los mercados emergentes saben cómo prosperar en entornos sin apenas dinero circulante y financiación, los principales problemas que el mundo (también el desarrollado) hereda de la presente crisis mundial.
  • Hacer negocios en mercados como el chino o el indio proporciona ideas ignoradas previamente en Occidente, debido a la existencia de mayores niveles de bienestar y a un cierto conservadurismo de los patrones tecnológicos.
  • Es más económico y menos traumático fracasar en los mercados emergentes, y también más barato conseguir el éxito, ya que se puede tener mayor impacto con menor capital.
  • Los principales países emergentes cuentan con inmensos mercados y una competencia limitada, ya que la mayoría de la población, con menor poder adquisitivo, ha sido históricamente ignorada como público objetivo. 
Usemos la innovación inversa para crear oportunidades que nos permitan acabar de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla (Albert Einstein).


lunes, 30 de abril de 2012

CRADLE TO CRADLE


Hace unas semanas tuve la suerte de ver en La2 un documental que hablaba sobre la obselescencia programada, y como las empresas utilizan este concepto para "gestionar" la vida útil de los productos que diseñan, fabrican y comercializan. De esta forma se aseguran de que los usuarios finales tendrán que reponer en un momento determinado, decidido previamente, el producto defectuoso por uno nuevo. Esta corriente establece que es menos costoso desprenderse del objeto defectuoso que repararlo. Para la industria, esta actitud estimula positivamente la demanda al alentar a los consumidores a comprar de modo artificialmente acelerado nuevos productos. Dejando aparcada la discusión ética que esta manera de proceder puede generar en los usuarios, el principal problema que genera es la gestión de los residuos ocasionados por los productos y los propios procesos de obtención.
 
Como propuesta de solución al problema de la gestión de los residuos y con el concepto de favorecer un desarrollo sostenible. Aparece en la década de los 90 una nueva corriente y filosofía para el diseño de productos y procesos. El manifiesto del arquitecto estadounidense William McDonough y el químico alemán Michael Braungart en su libro Cradle to Cradle es un llamamiento a la transformación de la industria humana mediante el diseño ecológicamente inteligente. 

En su opinión: la industria y el medio ambiente no son contrarios ni enemigos, sino que, combinándose, pueden ofrecer oportunidades al comercio para mejorar la gestión del consumo en beneficio de las empresas, pero también de las personas y del planeta.
Según el cradle to cradle, podríamos mantener nuestro ritmo de consumo derrochador sin perjudicar el medio ambiente siempre que creásemos técnicas de producción más eficaces y, lo que es más importante, siempre que no produjésemos residuos. ¿Suena a utopía? No tiene por qué serlo si seguimos el concepto cradle to cradle, según el cual residuo = alimento. La idea es sencilla: todos los inputs y outputs de materiales deben ser nutrientes técnicos (representados por el ciclo azul) o bien nutrientes biológicos (el ciclo verde). De ese modo, los nutrientes técnicos, como los plásticos, el cristal o los metales, se pueden reutilizar o reciclar fácilmente sin que el material pierda calidad. Por otro lado, los nutrientes biológicos, como la madera, el algodón o el corcho, se pueden compostar para convertirlos en nutrientes de otros materiales renovables futuros. El reto es no mezclar materiales biológicos y técnicos de manera que no se puedan separar al final de su vida, ya que ello imposibilitaría su reciclaje o su reutilización. 
A pesar de lo sencillo que pueda sonar, la factibilidad del cradle to cradle ha despertado cierto escepticismo en cuanto a su viabilidad y aplicación, aunque cada vez hay más productos que obtienen este distintivo avalando su diseño, otorgado por el Cradle to Cradle Products Innovation Institute.

No obstante, una cosa está clara: el ciclo de vida de los productos es cada vez más corto por el gran avance de la eletrócnica y la tecnología, y los recursos son cada vez más limitados, por tanto las empresas que sepan anticparse a sus competidores creando diseños ecologicmanete inteligentes, tendrán una posición de fortaleza en su mercado. Puede que estemos ante la Próxima Revolución Industrial y tenemos que asegurar que sea verde y que genere beneficios tanto para las personas como para el planeta.


jueves, 19 de enero de 2012

CONCILIAR O CAZAR MAMUTS


Vaya por delante que soy un defensor de la conciliación familiar. Considero que de nuestro “taburete de tres patas” que conforma nuestra integridad como persona: familia, trabajo y sociedad, la familia es la pata más importante. Tampoco soy un entendido de estos temas, por lo que asumo las críticas que esta reflexión pueda deparar, pero tengo la necesidad de expresarla.

Estamos viviendo el quinto año de crisis y todavía vaticinan 2 años malos hasta alcanzar la senda del crecimiento. Hoy en día, tener la segunda pata “trabajo”, es todo un reto y una suerte. Aun con esas, las personas siguen descontentas en su entorno laboral. Se habla de que hay que potenciar la conciliación familiar, y estoy de acuerdo que hace mucha falta. A nosotros nos toca crear las bases a través de nuestro trabajo, para poder superar esta dura crisis, y crear un modelo social, laboral y familiar sostenible, que nuestras generaciones venideras puedan seguir desarrollando y disfrutando. 

Tenemos ese reto, privilegio y compromiso. Por eso es importante que nuestros hijos entiendan los valores del esfuerzo, el trabajo, la responsabilidad, la honradez y el sacrificio. Cuando la gente habla de que está descontenta porque no puede conciliar vida familiar y laboral, pienso en nuestros antepasados que tenían que levantarse una fría mañana y ataviados con pieles y armas hechas de palos, huesos y piedras iban a cazar mamuts para poder: alimentar a su familia con su carne, vestirse con sus pieles, encender fuego con su grasa y fabricar armas con sus huesos. Imagino a estos hombres, despidiéndose de sus hijos por la mañana y pensando, quizás hoy no vuelva de mi “trabajo”, pero es la única forma de que podamos seguir adelante. Y solo con la mirada dar una lección de valor, coraje y responsabilidad. 




Por tanto insto a que nos convirtamos en cazadores de mamuts y consigamos con nuestro esfuerzo ser nosotros el cambio que queremos ver en nuestro entorno, lo demás llegará solo, os lo aseguro.

sábado, 31 de diciembre de 2011

El SINsentido común...de la Dirección de Operaciones

Empecé este primer año de actividad bloggera con un título de un libro de Borja Vilaseca. Debo concluir que aunque el objetivo era conocerme a mi mismo, estoy todavía en el trayecto y este camino resulta más complicado de lo que a priori podría parecer. Ha sido un año intenso en el ámbito laboral, estable en el ámbito familiar y emocionante en el ámbito deportivo. Este cuaderno de bitácora me ha permitido mantenerme permanentemente en activo para poder recopilar información de calidad en la que poder basarme para escribir, y por tanto en este sentido estoy satisfecho y no menos agradecido a las más de 1200 vistas recibidas durante este periodo. 
Finalizo el 2011 con un punto y seguido, y aprovechando el título del nuevo libro de Borja, os dejo el link de un artículo empresarial presentado a concurso del 5º Premio Fundación Ruralcaja relacionado con la Dirección de Operaciones. Mi intención es que estas reflexiones sirvan de trampolín para poder desarrollar los post del próximo año y concretar cada una de las filosofías y herramientas que componen esta apasionante disciplina y que se ha convertido en mí profesión. 

Os deseo un 2012 lleno de sueños y proyectos, Feliz Año!!!!!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Dirección de Operaciones: UPDATE


El origen de la Dirección de Operaciones se remonta a finales del siglo XIX cuando aparece el capitalismo financiero, que promueve la concentración económica, al mismo tiempo que se dan importantes avances tecnológicos que permiten la expansión productiva. Con la Revolución Industrial se pasa a una División de los trabajos para conseguir especialización, y posteriormente aparece el Estudio de Métodos y Tiempos. A finales de los años 20 se automatiza la producción y aparece el concepto de Estandarización dentro de las cadenas de montaje. La década de los 40 pone en auge la Investigación Operativa. Y entre los 50 y 60 la Dirección de Operaciones pasa integrar la cadena de valor de la empresa y empiezan a desarrollarse filosofías y herramientas para resolver los problemas concretos que van surgiendo. La evolución de la informática en la década de los 70 hace que herramientas como MRP, MRP II, CRP, DRP, PMP, etc. se popularicen, y solo se ven eclipsadas por la nueva corriente que proviene de Japón en los años 80 de la mano de Toyota.
Han pasado 30 años y se puede hablar, que excepto las contribuciones del Instituto Goldratt durante la década de los 90,  poca innovación ha habido dentro del área de operaciones. En un mundo empresarial e industrial en constante evolución, resulta al menos curioso que sigamos usando o hablando de implementar este tipo de filosofías y/o herramientas. En mí opinión la falta de profesionales cualificados, convencidos, con autoridad y capacidad dentro de una organización para llevar a cabo estos importantes cambios es una debilidad que todavía no se ha resuelto. Además este tipo de proyectos de mejora continua se inician con mucha ilusión, que se ve retroalimentada por los resultados iniciales, que suelen ser exponenciales. Pero la realidad es que cuesta mucho esfuerzo mantener ese impulso innovador diario, y finalmente la mejora deja de ser continua y se estanca. Otro obstáculo importante, sobretodo hoy en día, es que el horizonte de implantación de estas filosofías supera en algunos casos el horizonte de visión estratégica de la compañía (que suele ser de 2 o 3 años a lo sumo) y hace plantearse si realmente merece la pena acometer un proyecto dentro de un marco estratégico cambiante.
Mí conclusión es que, en el momento actual la Dirección de Operaciones se vuelve una función principal dentro de las compañías que pretendan sobrevivir en el mercado global, que aporta valor a los productos/servicios, además de competitividad, y que esta función se debe desarrollar en toda su magnitud, pero perfectamente alineada con la estrategia global y de una forma coherente y estructurada, entendida dentro de un modelo sistémico. Ha llegado el momento de sacar todo el “stock acumulado” en forma de conocimiento, y rentabilizarlo aplicándolo para conseguir valor. Ha llegado la era del “Just in Time” del talento, cualquier cosa que aprendamos o innovemos que pueda aportar valor, hay que ponerla en marcha y no almacenarla.

jueves, 30 de junio de 2011

Innovar en Operaciones

Tras la grata conversación mantenida con el gran Andrés Perez Ortega la otra tarde en Fundesem, y siguiendo su recomendación de trasladar al blog toda la experiencia recopilada en estos 15 años de actividad profesional en el área de operaciones, comienzo aquí una andadura sobre cual es mí perspectiva en esta materia.
En estos tiempos en que nuestros mercados de referencia no crecen y donde la competencia se vuelve más feroz, existe una presión asfixiante por conseguir mantener un crecimiento rentable. Muchas empresas han optado por diversificar para entrar en nuevos mercados o invertir más en marketing o I+D. Algunas se plantean adquisiciones de algún competidor, pero esto no siempre repercute en el éxito esperado.  Se analizan distintas opciones de deslocalización de la producción local, con el objetivo de reducir los costes directos, pero sin tener una visión clara de la cadena de suministro global, y los costes indirectos que este tipo de decisión acarrea. Pero conozco pocas organizaciones, que ante esta situación se han planteado innovar sus operaciones a fondo. Es decir, innovar en la forma en que una empresa efectúa todos y cada uno de sus procesos, tanto de negocio como de soporte.  Y no hablo únicamente de mejorar en productividad, que debe ser una meta permanente dentro de las organizaciones, sino de conseguir “saltos cuantativos” en el rendimiento ideando formas completamente nuevas de operar, es decir formas nuevas de gestionar pedidos, fabricar productos o prestar servicios al cliente. A menudo tengo la impresión de que se piensa que las operaciones carecen de “glamour”, pero no olvidemos que en la típica empresa del Primer Mundo, la Gestión de Operaciones es el responsable del 85% del valor añadido, del 80% de los activos y del 75% del personal. Obviamente, la empresa que es capaz de gestionar sus operaciones con eficacia, consigue incomparables ventajas competitivas. La dirección de operaciones es un arma competitiva o un lastre pero raras veces es neutral.

lunes, 20 de junio de 2011

Españistán

En los últimos años todos hemos oido hablar de la crisis ninja de la mano de Leopoldo Abadia, de la burbuja inmobiliria y de la crisis financiera. Ha llegado a mis manos este video que habla de todo ello de una manera menos literaria pero no menos cruda.